El Día Internacional de la Visibilidad Trans (31 de marzo) nos invita a reflexionar sobre las luchas, logros y desafíos de las personas transgénero en todo el mundo. Esta fecha, instaurada en 2009, nació como una respuesta a la necesidad de celebrar la existencia y contribuciones de las personas trans, más allá del dolor y la violencia que históricamente han marcado sus vidas. Esta jornada busca visibilizar la diversidad y la resiliencia de una comunidad que sigue enfrentándose a múltiples formas de discriminación.
La importancia de nombrar para existir
Como seres sociales, nuestra identidad se construye en interacción con el entorno. Sin embargo, cuando las identidades trans no son reconocidas ni nombradas, se les niega su existencia misma. Muchas personas trans tardan años en comprender y aceptar su identidad debido a la falta de referentes y de información sobre la diversidad de las experiencias humanas. Este vacío no solo invisibiliza, sino que también perpetúa un sistema que patologiza y discrimina a quienes no encajan en las normas cisexistas.
El feminismo y el trans-feminismo, como marco teórico y práctico, han sido clave para cuestionar estas estructuras opresivas. Desde la idea de que «lo que no se nombra, no existe», hasta la lucha por la interseccionalidad, el feminismo ha ofrecido herramientas para entender cómo las opresiones de género, raza y clase se entrelazan, afectando de manera particular a las personas trans. El transfeminismo, en particular, ofrece herramientas cruciales para analizar y abordar estas problemáticas, buscando desmantelar las estructuras cisheteropatriarcales que oprimen no solo a las mujeres cisgénero, sino también, y de manera particular, a las personas trans y de género diverso.
Referentes trans: espejos de posibilidad
Los referentes son fundamentales para cualquier comunidad, y la comunidad trans no es la excepción. Estas figuras públicas, ya sean activistas, artistas, académicas o deportistas, ofrecen un espejo en el que las nuevas generaciones pueden verse reflejadas. Desde Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, pioneras en la lucha por los derechos LGBTI en Stonewall, hasta figuras contemporáneas como Carla Antonelli, primera diputada trans en España, o Marina Sáez, primera catedrática trans del país, estas personas han abierto caminos y demostrado que es posible desafiar las normas y alcanzar metas significativas.
En el ámbito cultural, nombres como Daniela Vega o Indya Moore han llevado las historias trans a las pantallas, mientras que pensadores y activistas como Paul B. Preciado y Obrayan Robinsonr han enriquecido el pensamiento crítico sobre género y sexualidad. Estas contribuciones no solo visibilizan, sino que también legitiman las experiencias trans, mostrando que su identidad es tan válida como cualquier otra. El transfeminismo enfatiza la importancia de centrar las voces y experiencias de las propias personas trans. Esta visibilidad debe ser una visibilidad auténtica y autodeterminada, donde las personas trans tengan el poder de contar sus propias historias, definir sus propias necesidades y liderar sus propias luchas.
Avances y desafíos en el contexto actual
En España, la aprobación de la Ley Trans marcó un hito en la lucha por los derechos de las personas trans, permitiendo la autodeterminación de género sin necesidad de diagnósticos médicos. Sin embargo, a nivel global, la situación sigue siendo alarmante. Desde 2008 hasta 2021, más de 4.000 personas trans fueron víctimas de crímenes de odio, y muchas más enfrentan discriminación en el ámbito laboral, educativo y sanitario. Además, en numerosos países, el reconocimiento legal de género sigue siendo un proceso largo y estigmatizante. Si bien la aprobación de la Ley Trans en España es un avance significativo, el transfeminismo nos recuerda que la lucha no termina aquí. Es necesario seguir vigilantes ante posibles retrocesos, asegurar la implementación efectiva de la ley y continuar trabajando para transformar las actitudes sociales y culturales que aún perpetúan la discriminación.
Un llamado a la acción colectiva
El Día Internacional de la Visibilidad Trans no es solo una celebración, sino un recordatorio de que la lucha por la justicia social es una tarea colectiva. La lucha interseccional nos invita a cuestionar las normas que perpetúan la desigualdad y a construir un mundo donde todas las identidades sean valoradas y respetadas. Porque la diversidad no es una amenaza, sino una fuente de riqueza y posibilidad. La interseccionalidad es un principio fundamental, reconociendo que las personas trans no solo enfrentan discriminación por su identidad de género, sino que esta se entrelaza con otras formas de opresión basadas en la raza, la clase, la capacidad, la orientación sexual, la edad, el origen geográfico, entre otras. La visibilidad trans, desde esta perspectiva, debe ser una visibilidad interseccional.
En este día, también es fundamental recordar que la verdadera transformación surge de la «solidaridad en acción», un principio que promueve el compromiso activo con los derechos humanos y sociales. Visibilizar, acompañar y actuar son pasos esenciales para garantizar que nadie quede atrás en la lucha por la igualdad. La solidaridad en acción es una invitación a involucrarnos de manera concreta en la construcción de un futuro más inclusivo y justo.
En este día, recordamos a quienes han luchado antes que nosotros, celebramos a quienes siguen abriendo caminos y nos comprometemos a seguir trabajando por un futuro donde la dignidad y los derechos de todxs lxs personas sean una realidad. También, al desafiar las nociones binarias de género, ampliamos nuestra comprensión de las opresiones y obtenemos herramientas más poderosas para construir un futuro más justo e igualitario.